La historia comienza en el inicio de una nueva época. Finalizaba la 2da Guerra Mundial y un grupo de empresarios uruguayos, agrupados en la Compañía Central Cinematográfica S.A. decide, pensando en el país, construir un complejo cinematográfico. Dada la importancia de la obra deciden llamar a un concurso entre arquitectos uruguayos. El proyecto elegido fue el del Arq. Rafael Lorente y en el año 1950 el Complejo queda construido. Cuarenta y cinco años después, en 1995, el edificio es declarado de interés patrimonial y se lo considera una joya de la modernidad, un hito arquitectónico en el cual la ciudad se representa. De arquitectura sólida y de grandes espacios, formado por 3 salas: Cine Teatro Plaza, Libertad y Central, el edificio quedó enclavado en la Plaza Libertad (o de Cagancha) en el km 0, corazón geográfico del Uruguay y uno de los rincones más hermosos de Montevideo.
Con el aspecto material resuelto se hacía necesario lograr una oferta adecuada de espectáculos. Desde el principio hubo un especial interés por la calidad de la oferta cinematográfica y en el marco de esta preocupación se creó DISCINA, importadora y distribuidora de películas. Al mismo tiempo se instrumentó la oferta de espectáculos musicales que, según la época, trajo a los artistas de mayor calidad y renombre. El Plaza abrió sus puertas, el 20 de octubre de 1950, con Zarabanda. El mismo año se presentó Pedro Vargas, exitoso cantante de boleros. A estos nombres los siguieron muchos otros en una oferta permanente de lo mejor para el público uruguayo, que hoy comprende, también, el cine hecho en el país.
Los números señalan que 27 millones de personas han pasado por nuestras salas, 9 veces la población del Uruguay ha vivido con nosotros la experiencia del arte compartido. Nuestra historia es, entonces, parte de otras dos historias. Una de ellas es la vida de cada uno de los espectadores que en nuestras pantallas recogió algo, cosechó un recuerdo, se maravilló por un momento. La otra es una historia mayor: la de la vinculación de Uruguay con el mundo y la de la formación de la cultura de los uruguayos a través del arte y el espectáculo. En eso estamos: haciendo historia como proveedores de cultura y cimentando la industria local cinematográfica, ya que consagramos la Sala Libertad para la transmisión del cine nacional.